El 2017 se acaba y queremos decirle adiós con un recopilatorio de los objetos que más nos gustan: las maquetas arquitectónicas. Dejando a un lado la madera, los plásticos y demás materiales básicos en la construcción de modelos, hoy vamos con una lista de los materiales más raros que se han usado para construir maquetas. Después de un año escribiendo sobre maquetas de todo tipo, nos apetece cerrarlo con las construcciones en miniatura más extrañas y curiosas. Algunas ya las habíamos mencionado, pero presta atención que vienen nuevas.

¿Te apetece un helado?

Los estudiantes de la Universidad Miguel Hernández, en Alicante, tuvieron que comerse unos cuantos polos para realizar sus maquetas. O, por lo menos derretirlos, porque debían construir prototipos con palos de helado. Se trata del «Concurso de Puentes hechos con palillos de helado», que este año alcanzaba su XIV edición. El certamen se divide en tres secciones distintas (de Peso, de Estética y de Movilidad), y en base a las mismas los universitarios desarrollan sus diseños.

 

La grapadora que construye ciudades

Los rascacielos son los edificios que más impresionan a la hora de llevarlos a pequeña escala. El artista británico Peter Root creó una ciudad llena de rascacielos con un único material: grapas. Estuvo apilando más de 100.000 grapas durante unas 40 horas para crear un skyline parecido al de Nueva York, la ciudad de los rascacielos por excelencia.



 

Un inmenso castillo de origami

 

Por puro aburrimiento. Así empezó un estudiante llamado Wataru Itou a construir objetos hechos únicamente con papel y un poco de pegamento. Poco a poco fue ampliando su creatividad y a crear cosas cada vez más detalladas. Fue así como llegó a fabricar una maqueta de una ciudad de 2,4 x 1,8 metros y un metro de alto. El edificio central se trata de un castillo con varias similitudes con la Sagrada Familia, y está rodeado de un parque de atracciones. Puede que el papel no sea un material raro, pero lo que este joven hizo con algunas hojas es digno de ser mencionado.



Si nos seguí habitualmente puede que os acordéis de David Kemnitzer. Un maquetista, que al igual que el chico anterior, se sitió atraído por todo lo que se podía llegar a construir con papel. Y todo lo reflejó en la exposición “La vuelta al mundo en 80 maquetas de papel”.

La maqueta más dulce

Meschac Gaba es un artista que quiso reflejar en una maqueta el origen de Recife, su lugar de procedencia. En una obra a la que tituló “Sweetness” utilizando solamente azúcar. El resultado fue una ciudad completamente blanca compuesta por algunos de los edificios más conocidos internacionalmente, como la torre Eiffel, el Empire State Building, el London Eye, el Taj Mahal o la Ópera de Sídney.



Y tanta dulzura nos recuerda a Dinara Kasko, una arquitecta que se pasó al bando de la repostería. Sus maquetas están hechas principalmente de harina, leche y huevos.