Las maquetas arquitectónicas son útiles durante todo el proceso de construcción de cualquier edificio. Primero, el arquitecto plasma sus planos en una maqueta que le sirve como un boceto en tres dimensiones. Después, una vez que el diseño es definitivo se hace una maqueta algo más realista para que sirva de guía en el momento de la obra real.

Además de para corregir posibles fallos o agregar mejoras en el planteamiento del proyecto. Y, por último, un estudio de arquitectura o un taller de maquetistas especializados se encarga de fabricar un modelo con el mayor lujo de detalle, es decir, una maqueta de promoción inmobiliaria.

Esta última, puede que sea una de las más importantes de todo el proceso. Como se suele decir, una imagen vale más que mil palabras, y si sobresale de la mesa, mucho mejor. Las maquetas de arquitectura son la herramienta perfecta para dar a conocer la visión final de un proyecto que aún está en fase de construcción.

Todas las grandes obras como los centros comerciales y lugares de ocio (estadios, museos…) suelen tener una gran presentación donde la maqueta es el centro de todas las miradas. Se trata de una estrategia para ganar en popularidad y sorprender al público que finalmente paseará por el edificio real.

Sin embargo, no se trata de maquetas comerciales con las que se pueda generar un beneficio casi directo. En ese caso, hablamos de las maquetas para vender pisos, las que usan las promotoras inmobiliarias para vender un inmueble cuya obra aún no se ha finalizado.

Con las nuevas tecnologías, el poder de la maqueta como herramienta de venta se ha multiplicado. Y hoy vamos a aprovechar este espacio para dar algunos consejos para conseguir el mayor éxito en la fase de promoción y venta de edificios.

La maqueta realista es la mejor representación del producto inmobiliario

El principal objetivo de las maquetas en el mercado inmobiliario es hacer que el cliente final se quede con una idea muy clara de lo que es el inmueble real. Con una fotografía o una muestra virtual de la casa, el usuario se puede hacer una idea del aspecto de cada una de las habitaciones.

No obstante, con una maqueta representada físicamente, es consciente de toda la distribución. Es decir, se puede trazar más fácilmente el camino para recorrer toda la estancia y tener una visión mucho más real de la dimensión de cada espacio.

El espacio, precisamente, es una de las cuestiones que más preocupan a los clientes. Para ellos es muy importante ser conscientes de las dimensiones de cada habitación porque es donde van a vivir. En este punto, entra otro de los puntos a tener en cuenta: el mobiliario. Aunque parezca un asunto estético, se trata de algo que viene de la mano con la funcionalidad.

El cliente querrá saber si en ese salón cabe un sofá grande y una mesa de comedor o si solo hay espacio para un pequeño sofá y una mesa de centro. De nuevo, volvemos a la posibilidad del renderizado en tres dimensiones, que también se trata de una herramienta muy vistosa, pero con la que la no se obtiene una vista del conjunto completo.

Con una maqueta arquitectónica de planta móvil o a la que se le pueda extraer el techo, es fácil incluir piezas de mobiliario en miniatura con las que la promotora puede diseñar varias opciones de distribución. El usuario final se va a sentir agradecido, por una parte, por la seguridad en lo que respecta al espacio y, por otra, por las ideas de interiorismo.

 

Las maquetas hiperrealistas atraen a los clientes

Además de representar físicamente cualquier domicilio, las maquetas de arquitectura tienen otra ventaja: la posibilidad de crear un ambiente a su alrededor. Con esto nos referimos a la recreación del entorno real, del tráfico, de la calle e incluso de la meteorología. Una maqueta es la mejor forma de plasmar cualquier situación que se pueda dar en el uso real de la vivienda. Cuanto mayor sea el realismo, mayor será el nivel de convencimiento para el cliente.

Las maquetas hiperrealistas acompañadas de mecanismos que sean capaz de recrear posibles ambientes reales son una apuesta de éxito asegurado. Imaginaos que empiece a llover en la miniatura del edificio y se pueda enseñar directamente cómo funciona el sistema de canaletas. O que exista un pequeño sol que varíe su intensidad para mostrar cómo será realmente la iluminación natural del inmueble. Y lo mejor de todo es que todo esto se puede realizar con la ayuda de la tecnología.

Las maquetas interactivas con sonidos, luces y movimiento se han convertido en uno de los mejores reclamos en las ferias de promoción inmobiliaria. En este tipo de eventos, los visitantes habituales son los que van buscando una nueva vivienda. Y en un congreso en el que se encuentran cientos de promotoras, lo más importante es llamar la atención.

Conseguir que el usuario se acerque a la maqueta, es sinónimo de tener la mitad del trabajo realizado. Sólo queda convencer al cliente con palabras y la visión hiperrealista de la que podría ser su nueva casa.

La tecnología es el mejor complemento de la maqueta

Pensar que la maqueta va a hablar por sí sola y que el trabajo ya está hecho con la presentación de la misma es un gran error. El modelo va a ser el gancho, pero después deben entrar en juego más estrategias de venta. Seguir llamando la atención no es demasiado complicado si se sabe hacer un buen uso de las nuevas tecnologías.

Por ejemplo, si se están vendiendo pisos de un nuevo edificio, la estrategia más inteligente sería representar en una maqueta una de las mejores viviendas y acompañarla con la vista virtual del edificio al completo. En la actualidad, la realidad aumentada y la realidad virtual se están utilizando mucho en el sector inmobiliario.

La realidad aumentada ofrece la posibilidad de añadir elementos virtuales a la maqueta física o que el edificio aparezca como por arte de magia en una tarjeta de visita al escanearla con una tableta o un dispositivo móvil. Y, por otro lado, la realidad virtual hace que el cliente pueda sentir que está dentro de su nueva casa a través de una experiencia inmersiva.

Si una maqueta de promoción inmobiliaria es capaz de cumplir todos estos puntos, el éxito del proyecto está asegurado.