Calcular el valor económico de un objeto es difícil en muchos casos. En el caso de las maquetas de arquitectura, se vuelve aún más complicado. Las primeras dudas vienen desde el taller, donde el maquetista tiene que decidir si es mejor cobrar por horas o por el proyecto de forma global. No hay una sola respuesta válida a esta cuestión, ya que va a depender de un sinfín de factores más, como los materiales, el tiempo, la envergadura del trabajo…

La tarea de poner un precio estandarizado se complica cada vez más, ya que el proceso de fabricación de las maquetas arquitectónicas ha cambiado mucho en poco tiempo. Estamos en una época de transformación y el sector inmobiliario se está recuperando, por lo que las maquetas y prototipos vuelven a ser productos bastante demandados. Por eso, tanto si lees el artículo como interesado en comprar maquetas o como maquetista, la información que viene a continuación te va a interesar.

Factores que influyen en el precio de una maqueta

 

1. La envergadura del proyecto.

¿Qué cuesta más una tarta grande o una pequeña? Esta pregunta tiene una fácil respuesta, cuantos más ingredientes necesite la tarta, más cara será. Con las maquetas de casas o de edificios pasa exactamente lo mismo. Cuanto mayor sea el tamaño del proyecto, más elevado será el coste. Y el tamaño no solo se mide por la escala, sino también por el tipo de edificio que se pretende representar.

Por ejemplo, no tiene el mismo precio una maqueta de edificios para viviendas sencillas que una maqueta para un edificio de lujo con multitud de detalles. Aunque los dos modelos midan lo mismo de ancho y largo, la envergadura y la repercusión de la construcción real no es la misma.

2. Los materiales.

Podríamos volver a comparar el valor de una maqueta con el de una tarta. ¿Qué es más caro: una tarta de trufa negra o una de galletas? La respuesta está clara. Como con todos los productos a la venta, el precio va a ir definido por la calidad de los materiales que se utilicen en su elaboración.

Si hablamos de maquetas de casas, la lista de materiales es cada vez más extensa. Desde madera balsa hasta plásticos impresos en 3D, pasando por acetatos e incluso metales.

Este parámetro es simple, cuanto mayor sea el coste de producción, mayor es el coste final. En este punto también es importante el margen de beneficio mínimo que establezca el fabricante. Por eso, existen diferencias de precio entre talleres de maquetistas por la realización de un mismo proyecto.

Además, en el cálculo de recursos utilizados se debería contar el gasto en electricidad, por ejemplo, ya que los fabricantes profesionales de maquetas tienen maquinaria de gran envergadura. Las máquinas de corte láser o las impresoras 3D necesitan más recursos eléctricos, y eso se traduce en facturas altas que también hay que pagar.

3. El esfuerzo.

En la mayoría de los empleos se cobra un sueldo por horas. Para los maquetistas el tiempo es otro de los factores clave a la hora de poner precio a una maqueta. Cuando una promotora inmobiliaria contrata los servicios de un taller de maquetas de arquitectura, quiere que los plazos de entrega sean lo más cortos posible. Y eso requiere un esfuerzo mayor.

Otro aspecto para destacar en este punto es el tamaño del equipo. Cuando un trabajo se reparte en dos o tres personas el esfuerzo será mayor que en un grupo de diez. El precio va a variar bastante dependiendo del sistema de cobro que el taller tenga establecido. No es lo mismo que los trabajadores cobren por proyecto realizado a que tengan un salario fijo al mes.

4. Los complementos.

En este punto hay que tener en cuenta todos los elementos que no forman parte de la maqueta pero que son igual de importantes. Uno de ellos es el transporte, que suele incluir la caja o la urna donde va a ser expuesta la maqueta y, por supuesto, el traslado. Otro ejemplo puede ser el encargo de renders o infografías 3D que sirvan de explicación del modelo. Así como si se trata de una maqueta interactiva, pensar en la mejor manera de aprovechar los recursos.

Por ejemplo, si es mejor alquilar los aparatos electrónicos (tablets, sonido, realidad virtual…) o venderlos como parte del producto final.

Cada estudio o taller de maquetistas tiene su propia política para decidir los precios, sin embargo los parámetros más básicos los hemos citado aquí. Es necesario valorar la relación entre la calidad, el tiempo y la envergadura del proyecto para poder poner un coste final a la maqueta.


Ejemplo real de un presupuesto para una maqueta de arquitectura

 

Cada proyecto requiere de una valoración distinta. Pero, a veces, está bien mirar el trabajo de otros a modo de inspiración. Echar un vistazo a los presupuestos de los demás puede ser de mucha ayuda para los maquetistas principiantes. Y, sobre todo, para el que quiera hacer el encargo de una maqueta arquitectónica. Así es menos complicado tener una idea de por donde pueden oscilar las cifras.

En mayo del pasado 2017, se aprobó en Cuenca un presupuesto para construir una maqueta divulgativa por un total de 42.350€. En el desglose de la factura final se incluyeron la maqueta (23.475€), el sistema hidráulico, la iluminación, el audio, la automatización secuencial y la estructura. El precio de la maqueta se fijó en base a los materiales (5.00€) y al tiempo necesario para realizar la maqueta: 740 horas, cobradas a 25€ cada una.

Este es un ejemplo muy detallado, y puedes encontrar más detalles del mismo en este artículo.