El mundo de la maqueta provoca una potente atracción, tanto por la belleza hipnótica de su visualización como por el entusiasmo de convertirse en una suerte de demiurgo de cuyas manos emergen universos en miniatura. Esto convierte al maquetismo en un hobbie que comparten miles de personas en todo el mundo.

Ya durante la niñez uno de los pasatiempos preferidos de cualquier niño es el de las construcciones de todo tipo. Desde los grandes bloques de colores con los que empezar a desarrollar la psicomotricidad, encajando unos en otros y ganando destreza al crear estructuras cada vez más completas, a los puzzles en 3 dimensiones que reproducen monumentos famosos o construcciones singulares, hasta llegar al modelismo más avanzado con la recreación de edificios, paisajes, episodios históricos, etc.

Convertirse en maquetista: pasar del hobbie al nivel profesional

Pero en ocasiones, la pasión por la maqueta arquitectónica va todavía más lejos y el interés por perfeccionar la técnica de realizar estructuras en miniatura empuja a ampliar la formación específica y ganar la experiencia necesaria hasta convertirse en un auténtico maquetista profesional.

Sin duda, son necesarias ciertas habilidades especiales para lograr el éxito en este campo: cierta destreza manual, un gran perfeccionamiento y un especial don de la paciencia.

Es igualmente imprescindible un profundo conocimiento de los materiales idóneos para construir cada proyecto y el dominio de las herramientas que facilitarán su construcción. Solo así se puede conseguir un aspecto profesional en las obras.

Al igual que hay multitud de aplicaciones informáticas destinadas al diseño de edificios y ciudades virtuales, hay distintos juegos, mecanismos y piezas creados específicamente para construir de manera relativamente sencilla estructuras con fines puramente de entretenimiento o como herramienta laboral en entornos profesionales arquitectónicos o urbanísticos.

¿Dónde se forma un maquetista profesional?

De hecho, al estar la creación de maquetas íntimamente relacionada con la arquitectura y el diseño, es precisamente en los planes de estudio de este tipo de carreras donde se imparten algunos cursos o asignaturas que desarrollan temarios y prácticas al respecto.

No obstante, también se pueden encontrar cursos formativos independientes centrados específicamente en este campo, como por ejemplo un título oficial de ciclo formativo de grado superior en modelismo y maquetismo, que ofrece una formación completa y global en el desarrollo profesional de esta actividad.

Teniendo en cuenta toda esta información, queda claro que con interés, tesón y valía es posible convertirse en un verdadero artista del modelaje en miniatura. Solo hay que sentir una verdadera pasión por el maquetismo que permita pasar las horas necesarias para ganar la suficiente experiencia, buscar la formación que consiga mejorar y ampliar los recursos técnicos. Y, por último, hacer del universo de las maquetas el lugar en miniatura en el que disfrutar del trabajo a lo grande.