Una de las cosas que hay que pensar muy bien a la hora de elaborar una maqueta arquitectónica es la finalidad de la misma. No es lo mismo construir una maqueta en un estudio arquitectónico, para uso exclusivo de los arquitectos, que para presentarla en un congreso o como herramienta de venta en una inmobiliaria. El objetivo de la maqueta va a condicionar todos los aspectos de su fabricación, desde la elección de los materiales hasta el método de transporte una vez finalizada. De esto último es de lo que vamos a hablar en este artículo: cómo transportar una maqueta adecuadamente.

Normalmente, las maquetas necesitan ser transportadas cuando están destinadas a la promoción inmobiliaria. En Maquetas.tech, estamos acostumbrados a elaborar maquetas que viajan mucho, de feria en feria y de congreso en congreso. Por eso, procuramos que el modelo resista todos los posibles golpes que pueda recibir en su traslado. Y lo hacemos mediante un embalaje resistente, además de pensar anticipadamente cada posible incidente. Esto garantiza que el prototipo dure años sin que se deteriore. Un ejemplo de ello es la maqueta que realizamos hace ya siete años para el proyecto Park Hyatt. Soraya Fahim, Directora Residencial de CBRE Morocco confirma su resistencia: “las maquetas fueron realizadas en 2010, y a día de hoy, tras transportarlas desde Casablanca a París, Marrakech y otros destinos, la maqueta sigue igual”.

Así se consigue una maqueta que resiste en el tiempo

Si ya sabemos cuál va a ser el objetivo de la maqueta y parece ser que va a viajar mucho, hay que escoger unos materiales adecuados. En este caso, el papel o el cartón están totalmente descartados y debemos optar por madera y plásticos. Asimismo, la elección de los adhesivos es igual de importante, por lo que habrá que utilizar los pegamentos más resistentes indicados para el material a pegar. A la hora de pegar, también influye el corte de la pieza; por lo que, para una mayor precisión, es mejor hacer uso de herramientas como el corte láser.

Una de las cosas que pueden deteriorarse más fácilmente son las figuras de decoración que suelen ir en el exterior del prototipo (árboles, personas, coches…). Para garantizar su durabilidad, lo ideal es tenerlos a parte. Es decir, en lugar de fijarlos permanentemente a la maqueta es preferible guardarlos y colocarlos en el modelo una vez que esté en un lugar estable. Además, este es un buen truco de reciclaje, ya que si ya no se le va a dar más uso a un prototipo, se pueden aprovechar las piezas decorativas para uno nuevo.

Pero vamos al centro de la cuestión: ¿cómo transportar la maqueta? La opción idónea es fabricar una caja a medida para el prototipo. Pero no vale una caja hueca, y mucho menos una caja de cartón. La madera suele ser el material más indicado en estos casos. Una maqueta es un objeto frágil aunque esté fabricada con los materiales más resistentes. Por eso, el interior del embalaje tiene que ir forrado de algún tipo de espuma o foam que amortigüe cualquier golpe. También es interesante añadirle algunas ruedas para que su transporte una vez en tierra no sea complicado debido al peso del paquete.

Otro de los puntos a tener en cuenta es el medio de transporte. De nada sirve elaborar una maqueta y una caja enorme si después no va a caber en un vehículo convencional. En estos casos, también hay que pensar en costes, si es necesario alquilar una furgoneta o si se debe facturar en un aeropuerto.