David Umemoto es un referente en el mundo de la arquitectura, aunque ha alcanzado tal condición a través del virtuosismo en la maqueta. Después de trabajar entre planos durante 15 años, se cansa y comienza a dar rienda suelta a su creatividad para adentrarse en el fascinante mundo de la maqueta. Umemoto se graduó en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Laval en Québec, pero se considera algo más que un arquitecto, más bien se define como un constructor.

Este artista trata sus piezas como estructuras. Su estilo se asemeja a las diferentes construcciones que existen en Latinoamérica, Polinesia y África. Composiciones donde se utilizaba la geometría básica, basadas en la simetría y la repetición de patrones.

Sin duda, el maquetista se encuentra ante un arte efímero, cuya representación en miniatura debe coincidir con una futura realidad. La maqueta arquitectónica no deja de representar un modelo que desaparece cuando el edificio se ha construido. En ese momento, el cometido de la maqueta ya finalizó. La maquetación es el elemento clave en la arquitectura porque dicha herramienta nos permite conocer el diseño de un proyecto de forma visual.

El brutalismo de David Umemoto

Para David Umemoto es fundamental que todo vaya conectado. El diseño de patrones es una obsesión que se aprecia en su estudio de Montreal. Posteriormente, descompone los diseños en piezas para conectarse de forma modular y construir formas en 3D para ensamblar un puzzle. No obstante, a pesar del perfeccionismo imperante, no se descarta alguna improvisación y posible juego sobre las estructuras.

Su estilo arquitectónico, el brutalismo, procede de un movimiento moderno que busca eliminar lo convencional para basarse en lo funcional. Este movimiento tuvo su apogeo entre los años 50 y 70, y se caracteriza por mostrar el material en bruto, sin acabados estructurales, donde se ensalza la geometría angulosa y superficies rugosas para apreciar la honestidad constructiva.

Aunque los primeros volúmenes simples del artista se limitaban al brutalismo, a través de cubos, bóvedas y barriles, el trabajo posterior consigue alterar la geometría para conseguir una nueva y valiente apuesta. Las estructuras escalonadas se invierten entre sí, mientras que los volúmenes apilados crean módulos que mutan sin cesar.

Habitat 67 es una de las piezas favoritas de Umemoto, quien lo define como un edificio increíble y único de la arquitectura de Montreal. Sin duda, este ejemplo de arquitectura de alta densidad a través de módulos prefabricados no deja de ser un referente, porque el trabajo escultórico del canadiense va mucho más allá.

Finalmente, y en resumen, cabe destacar la calidad de sus esculturas arquitectónicas, un aspecto que comparte con la mayoría de los edificios brutalistas, con su repetición rítmica de formas previamente establecidas. Sin duda, las estructuras del artista son etéreas a la vez que pesadas al concebirse ancladas en el lugar por su propio peso. Un genio.

                                   
 

Foto del post: David Umemoto – Facebook