Una de las partes favoritas del día para muchas personas es cuando llega la hora del postre. Es el momento más dulce de la jornada y que pone fin a una deliciosa comilona. Puede parecer que este post se está desviando de su temática central. ¿Qué tienen que ver los postres con las maquetas? Pues en realidad tienen más similitudes de las que podáis imaginar. Por eso, nos hemos propuesto endulzaros el día presentando el trabajo de Dinara Kasko, una arquitecta ucraniana que decidió hacer sus maquetas a base de harina, leche y huevos.

La arquitectura y la repostería tienen algo en común

La repostería, al igual que el modelismo o la maquetería, necesita de una serie de materiales y herramientas para llevarse a cabo. La verdad es que las herramientas básicas no difieren demasiado en las dos disciplinas. Mientras que los reposteros usan la manga pastelera para sellar y decorar, los maquetistas utilizan la pistola de silicona. Los cuchillos de la cocina se cambian por cúteres y tijeras en el taller. Y las brochas y los pinceles se usan en ambos lugares. Por supuesto, las dos profesiones requieren limpieza y orden en el lugar de trabajo. Y una vez terminado, hay que tener cuidado transportando el proyecto para que no se vaya a estropear.

¿Veis? Hay bastantes semejanzas. Dinara Kasko se dio cuenta de todas ellas poco después de acabar la carrera de Arquitectura y Diseño. Siempre fue una aficionada a la repostería, pero sus tartas eran simples pasteles que cualquier interesado en la cocina puede llegar a cocinar. Tras trabajar como arquitecta y en varios proyectos con 3D, se dio cuenta que podía fusionar sus dos pasiones: la arquitectura y la repostería. Para ella, la apariencia es igual de importante que el sabor de sus tartas. Por eso, empezó a aplicar los principios básicos de la arquitectura en sus pasteles, y poco a poco ha ido perfeccionando su técnica hasta convertirse en una de las reposteras más famosas.

La receta de una tarta arquitectónica

Dinara Kasko hornea sus dulces como si de maquetas se trataran. Utiliza moldes de silicona que ella misma diseña e imprime con una impresora 3D. Las formas geométricas más básicas como los triángulos, las esferas y los cubos son sus favoritos para aplicar a sus creaciones. Además, basa la decoración de sus postes en entramados de líneas rectas y curvas que dan forma al pastel y recuerdan a las paredes de un edificio. Incluso algunas de sus tartas recuerdan a las construcciones de estilo minimalista. También pone atención en los colores, donde el blanco y el negro acaparan el protagonismo con algunos toques de rojo. Aplicando todo esto a sus pasteles, se podría decir que se obtienen maquetas dulces listas para hincarles el diente.

La ucraniana plasma en sus creaciones los conceptos espaciales de la arquitectura. Y lo consigue utilizando las mismas técnicas que utiliza un maquetista: con herramientas de un taller de ingeniería. Concretamente, da forma y corta sus láminas de chocolate con la ayuda del taller Garage Hub, quien se encarga de plasmar con el corte cualquier tipo de diseño que proponga la artista.

La repostera/arquitecta no se ha guardado su arte solo para ella. En su web comparte sus recetas y técnicas para que cualquiera pueda hacer una de sus tartas en casa. Incluso vende sus propios moldes para que la tarea resulte mucho más fácil para los no profesionales de la cocina.