Hicieron falta más de 3.000 hombres y tres años de trabajo para construir el que prometía ser el barco insumergible. El Titanic emprendió su viaje inaugural el 10 de abril de 1912 y se hundió cuatro noches más tarde. Después de 105 años, el buque ha vuelto del fondo del mar a pequeña escala y ha echado el ancla en Granada, donde se ha llevado a cabo la construcción de la maqueta más grande del mundo del navío.

Así se hizo esta impresionante maqueta

Los maquetistas encargados de traer a flote el Titanic han sido Enric Calvo, Carl J. Naucler, José Antonio Ruiz y Jesús Sorroche. Desde el 28 de febrero de 2015 estuvieron manos a la obra, hasta que un año después terminaron la reconstrucción y la presentaron en el Parque de las Ciencias de Granada. Este se trató del primer “puerto” donde paró. Ya que, a partir de entonces y hasta 2020, la maqueta emprendió una gira por ciudades de Francia, Italia, Portugal, América y, como no, España.

La réplica del que se llamó “el buque de los sueños” está construida a escala 1:30. Ocupa 12 metros de largo, 4,5 metros de ancho y tres de alto. La mayor parte de las piezas han sido realizadas y pintadas de forma artesanal. Además, los maquetistas no se han conformado con reconstruir un barco hueco. El interior del crucero a pequeña escala también cuenta con la sala de calderas, el restaurante de primera clase, los camarotes de tercera e incluso la escalera que se popularizó con la película protagonizada por Leonardo DiCaprio.

La maqueta del Titanic más grande del mundo no podía presentarse sin movimiento. El modelo dispone de motores que hacen girar las hélices y poner en marcha las calderas; además de contar con iluminación en todas sus partes. Y tan importante es el objeto como su entorno. Por eso, este equipo de maquetistas no dudó a la hora de realizar una muestra del puerto de salida del buque: el muelle de Southampton (Irlanda). Al igual que en el escenario real, por este mini-puerto también pasea un tren que lleva a los pasajeros hasta el interior del edificio que hace de estación, que en aquella época haría las veces de puertas de embarque.

En a elaboración de esta maqueta se han utilizado técnicas tan dispares como el reciclaje y las impresoras 3D. Podemos encontrarnos piezas que han sido fabricadas aprovechando objetos tan comunes como latas o plásticos. Pero además, el grupo contó con dos impresoras 3D que les facilitó enormemente el trabajo. Con ellas pudieron crear piezas importantes del motor y detalles tan minúsculos como los brazos de los bancos que se distribuían por la cubierta del barco.

En la exposición no solo se puede disfrutar de esta maqueta, sino que también se pueden observar objetos reales recuperados del naufragio. Desde luego, la esencia del Titanic y lo que supuso en su época está perfectamente reflejada en esta representación. Además, para hacer la visita más interesante, se incluye una audio-guía que cumple con la función lúdica de la maqueta.

Los maquetistas pueden estar orgullosos de su trabajo, que al igual que los músicos del Titanic, no descansaron hasta el último momento.