La figura de Zaha Hadid es una de las más importantes de la arquitectura del siglo XX. Nacida en Bagdad en 1950 en el seno de una familia acomodada, recibió una buena educación en centros internacionales hasta graduarse en arquitectura en Londres, donde pasaría gran parte de su vida. Pero su activa y exitosa actividad profesional la haría viajar y trabajar por todo el globo hasta su muerte en Miami en 2016.

La relevancia de la obra de esta arquitecta, que podemos enmarcar dentro de la corriente del deconstructivismo, queda patente al conocer sus numerosas e importantes obras y la lista de galardones con los que fue reconocida a lo largo de su vida. Entre ellos podemos destacar el premio Mies van der Rohe, la Orden del Imperio Británico o el premio Pritzker, el mayor galardón del ámbito arquitectónico que la convirtió en la primera mujer en recibirlo.

La huella de Hadid en la arquitectura y el diseño

Una exposición retrospectiva albergada en una de sus obras más icónicas, el MAXXI, Museo Nacional de las Artes del siglo XX de Roma, pone de relieve la fructífera relación que la arquitecta tuvo con Italia. Allí levantó numerosos edificios, como el complejo residencial Citylife en Milán, el museo de la Montaña Messner Corona en los Alpes o la estación de trenes de Nápoles-Afragola.

En esta exposición podemos admirar su labor como maquetista. Y es que es en su producción de maqueta arquitectónica donde podemos contemplar en su conjunto la dimensión fluida y casi onírica que la desaparecida artista daba a sus proyectos.

La muestra incluye la maqueta del impresionante museo de la Montaña o la de la estación ferroviaria que fue inaugurada tan solo tres meses después del fallecimiento de Hadid. Estas maquetas están acompañadas de todo tipo de diseños, bocetos y fotografías que ilustran el rico universo que la arquitecta supo crear y que la elevó a lo más alto de la arquitectura.

Cabe destacar aquí algunas de sus construcciones más relevantes a lo largo y ancho del mundo, como el Cetro de Arte Contemporáneo Rosenthal en Ohio, el teleférico Nordkettenbahn en Innsbruk, Austria, el Phaeno Science Center de Wolfsburgo, Alemania, o el Serpentine Sackler Gallery en Londres.

También contamos con obra suya en nuestro país, y es que fue la encargada de construir el puente de la Exposición Universal de Zaragoza, la estación del Euskotren de Durango y un edificio anexo a las bodegas de Villa Todonia en La Rioja.

Pero la creatividad de Zaha no se limitó solo al ámbito de la arquitectura, pues también realizó diseños de interiores, entre los que destaca el Moonsoon en Japón; escenografías, como la que realizó para el desfile de Chanel en 2011, o el diseño de objetos de toda índole.

Sin duda, Zaha Hadid es un genio eterno.