Al pensar en maquetas militares, es fácil imaginar la maqueta de un panzer alemán, coronado en la cúpula por la figura de Rommel, con sus prismáticos oteando el horizonte. O a un apasionado maquetista dando los últimos toques con el pincel al kamikaze de un Zero japonés, a punto de despegar directo a Pearl Harbor. Aunque los ejemplos más clásicos de maquetas militares son los detallados dioramas de arquitectura militar que recrean escenas de la Segunda Guerra Mundial, con edificios en ruinas y tropas aliadas atacando un convoy alemán cerca de Normandia.

La maqueta militar a través de la Historia

Nos embarcamos en un viaje en el tiempo. Julio César, rodeado de sus generales, se reclina sobre una gran mesa que reproduce con tosca habilidad la maqueta de la zona del monte Auxois en Francia. Con figuras talladas en madera que simulan sus centurias, prepara las estrategias de combate para enfrentarse al caudillo galo, Vercingétorix.

Nos remontamos unos cuantos años atrás, hasta el tiempo de Aníbal Barca, el general cartaginés, que prepara su conquista de Italia, trazando sus movimientos sobre mapas corpóreos que reproducen en relieve los Pirineos y los Alpes.

Las maquetas militares están más cerca de estos momentos históricos que de las maquetas que reproducen momentos de la historia militar. Las maquetas militares se han utilizado para crear las estrategias de combate de los distintos ejércitos en tiempos de guerra. Con mayor o menor detalle según el tiempo, han sido muchos los estadistas militares que las han utilizado para estudiar la geografía del campo de batalla y trazar posibles tácticas guerreras que los llevasen a la victoria.

Sin embargo, el militar que definió el arte de la estrategia militar sobre maquetas fue Napoleón. En las célebres campañas napoleónicas, la maqueta arquitectónica fue un elemento clave para determinar los ataques, avances y repliegues de las tropas. Sobre grandes tableros, Napoleón recreaba los escenarios de las batallas con ayuda de sus conocimientos de geografía y cartografía. Para componer el escenario de manera fidedigna, utilizaba partes en relieve (montañas, bosques, ríos…) que representaban el terreno de la zona. Con piezas talladas en madera o piedra, representaba a las tropas de infantería, caballería o artillería, que desplegaba en el terreno para encontrar la mejor táctica de conquista.

Las maquetas militares en la actualidad

Aunque el uso de maquetas militares pueda parecer algo anacrónico, en la actualidad sigue estando vigente. Recientemente, en los medios de comunicación se difundió la noticia de una maqueta de la Franja de Gaza que el ejército hebreo había creado para tener una visión global del territorio en caso de guerra con la facción palestina. La maqueta, de 50 metros cuadrados, creada con tecnología 3D, reproducía todo el territorio con detalle. También se utilizaba para que los soldados israelíes pudiesen tener un mejor conocimiento del territorio en sus maniobras de defensa.

En los ejércitos se siguen usando las maquetas militares, pero con otros fines a los que tenían antiguamente. Mientras hace siglos se utilizaban como un plano en relieve donde recrear una estrategia de ataque, ahora es más útil para el terreno experimental. Es decir, para prototipos de nuevos vehículos militares, nuevos aparatos médicos y para la construcción de nuevas bases militares. Siempre es necesario un modelo a escala de algo que se va a construir.