El 2017 se ha convertido en un año que va a marcar un hito en la historia arquitectónica de España. Especialmente para los tres arquitectos que han logrado hacerse con los cien mil dólares y el honor de ganar el premio Pritzker. Se trata del premio más prestigioso dentro de la arquitectura, hasta llamarse comúnmente como el “Nobel de arquitectura”. El galardón se entrega anualmente desde 1979 al arquitecto vivo que haya plasmado su talento a través de sus obras y que haya contribuido al enriquecimiento de la humanidad.

Es la segunda vez que el premio recae sobre arquitectos españoles desde que lo recibiera, hace 21 años, Rafael Moneo. Esta vez, los galardonados han sido los integrantes del equipo catalán RCR: Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta; es la primera vez que se honra el trabajo de un trío de arquitectos. Y otro dato curioso es que Carme Pigen es la tercera mujer que se ha alzado con el Pritzker en toda su historia.

La razón por la que el equipo de Olot (Gerona) ha sido elegido como merecedor del premio es, en palabras del presidente de la Fundación Hyatt, Tom Pritzker, que “han tenido un impacto en la disciplina más allá de su área inmediata”. Desde su estudio, han creado espacios de todo tipo: públicos, privados, centros culturales, instituciones educativas… Y todos ellos han tenido una especial relación con el entorno natural que rodea al proyecto.

Según expuso Pritzker en el anuncio de la decisión del jurado: “Su forma de trabajar en colaboración, donde el proceso creativo, el compromiso con una visión y todas las responsabilidades son compartidas por igual, llevó a la decisión de seleccionar a tres individuos como ganadores de este año”. La obra de RCR se define por un estilo minimalista que se mezcla con lo artesano, por la arquitectura que combina la belleza con el uso cotidiano de un edificio.

No es el único premio internacional que ha considerado la labor de arquitectos españoles. En el 2005, Santiago Calatrava se alzó con la Medalla de Oro del Instituto Americano de Arquitectos, que reconoce la trayectoria de personas cuyo trabajo ha tenido una “influencia duradera en la teoría y la práctica de la arquitectura”.

Más recientemente, en el 2015, el equipo formado por Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano ganaron el Premio Alvar Aalto entregado por el Museo finlandés de Arquitectura y la Asociación Finlandesa de Arquitectos. Es otorgado cada tres años a aquél arquitecto o estudio de arquitectura cuya labor profesional resalte la creatividad arquitectónica.

También en ese año, el edificio de la Sección de Bellas Artes de la Facultad de Humanidades de la Universidad de la Laguna, obra de los arquitectos Juan Antonio González Pérez, Urbano Yanes y Constanze Sixt, recibió el International Architecture Award 2015, otorgado por The Chicago Athenaeum: Museum of Architecture and Design y The European Centre for Architecture Art Design and Urban Studies.

Estos son algunos ejemplos, pero los arquitectos y las construcciones españolas han sido, y son, un ejemplo a seguir para la arquitectura a nivel mundial.