La maqueta es una representación en tres dimensiones de una realidad o de un proyecto. Cuando hablamos de una maqueta arquitectónica nos referimos a aquellas que tienen por objeto la representación tridimensional de un edificio, un conjunto de los mismos o de un proyecto urbanístico.

Una maqueta arquitectónica puede tener gran diversidad de propósitos. Su destino puede ser comercial, divulgativo, científico… Pero, sea cual sea el objetivo final, la maqueta ha de representar fielmente el modelo o proyecto en que se inspira y suele hacerlo a un tamaño menor del real.

Para conseguir esto, el maquetista ha de trasladar las medidas reales a una proporción métrica exacta menor y ha de hacerlo en cada detalle que se incorpore a la maqueta con el fin de crear una visión espacial exacta. Esta proporción es lo que denominamos escala.

El detalle de la maqueta y la escala

El nivel de detalle que se puede incorporar a una maqueta va a depender, de una forma directa, de la escala que se decida o se pueda utilizar.

De esta forma, una escala 1:2, que supondría que la reproducción a realizar como maqueta tendría la mitad de tamaño que el modelo real o proyectado, proporcionaría al maquetista la posibilidad de un gran detalle. Mientras que, a medida que vamos alejándonos del tamaño original, se va perdiendo capacidad de detalle.

De esta manera, y en función de la escala posible, podemos desarrollar una maqueta donde se puedan apreciar detalles como los interruptores eléctricos, enchufes y puntos de luz o, a medida que reducimos el tamaño frente al original, ir perdiendo este tipo de objetos y de definición.

La escala y el tamaño global

La dimensión del proyecto global va a condicionar, a efectos prácticos, la elección de la escala.

Cuando se aborda un proyecto de gran envergadura, como puede ser una urbanización o un polígono empresarial, la magnitud del propósito obliga a reducir la escala para su representación en la maqueta, ya que, de otra forma, el fin práctico (que es la visualización espacial del conjunto) se perdería. Así, en estos casos, y dependiendo del tamaño del proyecto, se acudirá normalmente a escalas de 1:100, 1:200, 1:500 ó 1:1000.

Sin embargo, se pueden realizar maquetas individuales sobre algunos de los elementos que componen el conjunto, como puede ser una casa o una nave, para presentar el modelo repetitivo con un nivel de detalle superior, pudiendo ir en estas maquetas a escalas de 1:20, 1:25, 1:50

En definitiva, la escala va a estar condicionada por el propósito de la maqueta, la envergadura del proyecto y el nivel de detalle necesario, siendo fundamental que, en todo momento y entre todos los elementos que compongan la maqueta, la escala sea la misma.