¿Imaginas ir andando por la calle y toparte con un barco en miniatura surgiendo del suelo? Pues si paseas por Londres presta atención a tu alrededor. Puedes encontrarte con escenas tan cotidianas como obreros en andamios, una familia en la playa o un jugador de baloncesto. No parece raro, ¿no? Pero si te decimos que las personas miden menos de cinco centímetros va resultando más interesante.

Slinkachu es quien hace posible esto. Es un artista británico que en 2006 comenzó a desarrollar una extraña afición: colocar a personas diminutas en rincones de la calle. Puede parecer extraño de primeras, pero lo cierto es que encontrarse con uno de sus dioramas puede convertirse en una experiencia mágica.

Este hobby comenzó en su trabajo. Slinkachu se encargaba de modelar y pintar las figuritas de personas que suelen acompañar a las maquetas arquitectónicas, de trenes y demás modelos en miniatura. Luego empezó a esconder a esos pequeños transeúntes por las calles, y para dejar constancia de ello, tomaba fotos del lugar y la escena. Poco a poco los ciudadanos fueron descubriendo sus obras y compartiéndolas en las redes sociales. Con eso, el artista ya había cumplido su objetivo, que no era otro que sorprender a todo el que encuentre una de sus obras.

                         

De la calle a los museos

Pronto comenzaría a ganarse reconocimiento y a mejorar sus capturas, tomando distintas perspectivas de sus pequeños mundos. De hecho, ha conseguido publicar tres libros con fotografías de sus dioramas. El primero, en 2009, titulado “Little people in the city”; luego vendría “Big bad city” en 2010 y, por último, “Global model village” en 2012. Ha vendido más de 300.000 ejemplares alrededor del mundo, ganándose una fama internacional.

Slinkachu, al igual que cualquier maquetista, prepara sus obras desde cero. Siendo fiel a sus principios, sigue utilizando las figuras de las maquetas de trenes, pero va incorporando cada vez más elementos a sus representaciones. Cualquier material le viene bien para convertirlo en un objeto totalmente nuevo e inesperado. Sin embargo, para completar la obra y sacar la fotografía que mejor la retrate, la perspectiva y la escala juegan un papel fundamental. Es ahí donde el artista emplea más tiempo. Conseguir el lugar y la fotografía perfecta es la tarea más complicada.

Además de vender miles de libros, Slinkachu ha llamado la atención de galerías y museos de todo el mundo. Ha expuesto sus fotos en Estados Unidos y en países europeos como Noruega, Suiza, Italia o Alemania. Francia ha sido su último destino, pero, en esta ocasión ha aumentado la escala y ha construido una maqueta de una montaña en mitad de la calle.

 

Foto del artículo: Slinkachu – Facebook