La maqueta arquitectónica es uno de los mejores recursos para lograr una buena escenografía en cine o en teatro. Gracias al uso de maquetas podemos crear escenarios antes de grabar una película o realizar una función.

El trabajo de un maquetista es apasionante, ya que la creatividad y la imaginación a la hora de crear una maqueta son claves para llevar a buen puerto un producto audiovisual o una obra de teatro.

Representar mundos imaginarios o ciudades a una escala pequeña permite a los creadores de espectáculos mejorar sus producciones para optimizar significativamente sus proyectos desde el punto de vista de la producción.

La importancia de las maquetas en las artes

Gracias al uso de prototipos se pueden prevenir errores en una función. En una obra de teatro, los escenógrafos deben estudiar todas las partes de la obra y diseñar un espacio que transmita. Lo primero es realizar una maqueta a escala del escenario lo más fiel posible. Luego crear los elementos de atrezo y decoración cuidando la escala, esto incluye todo el mobiliario. Este tipo de maqueta se denomina diorama, ya que representan escenarios concretos con todo lujo de detalles.

En el caso de un montaje audiovisual, el uso de maquetas permite realizar tomas o planos desde ángulos o puntos que serían imposibles de rodar a tamaño real. De esta manera, se consigue abaratar el coste de una producción y agilizar el trabajo del equipo de rodaje.

Así, gracias a una maqueta podemos ver la historia para desarrollar desde una perspectiva totalmente diferente.

De hecho, las principales producciones de Hollywood utilizan maquetas para grabar las escenas más espectaculares. Solo hay que fijarse en el género de la ciencia ficción o en las recreaciones de lugares históricos para darse cuenta de lo importantes y necesarias que son las maquetas para el desarrollo de un proyecto.

Las sagas de “Star Wars” o “El señor de los anillos” son un claro ejemplo de cómo las maquetas facilitan un rodaje y logran escenografías espectaculares en las que la imaginación de los profesionales que las llevan a cabo es la piedra angular del desarrollo de esa producción. Son ellos los que recrean mundos imaginarios, edificios espectaculares o planetas que no existen. A veces, muchos de los escenarios que creíamos que eran reales no son otra cosa que escenarios en miniatura.

Los prototipos despiertan mucha curiosidad entre los aficionados al cine o al teatro y no son pocos los que deciden contratar los servicios de un maquetista para tener en su propia casa el escenario de su película favorita.

Podríamos pensar que los efectos especiales acabarían con el uso de maquetas en producciones de espectáculos, pero nada más lejos de la realidad. En grandes producciones recientes, como “Origen”, de Cristopher Nolan, o “El Gran hotel Budapest”, de Wes Anderson, podemos apreciar el uso de esta técnica.

Así que hay que fijarse en estas producciones para admirar el trabajo de estos grandes profesionales. Se verá que todo es un truco, pero al final sentiremos admiración por el trabajo de un maquetista, casi tanto como por la obra en sí. Esa es la magia del espectáculo: hacernos creer lo que vemos gracias al uso de una maqueta.