Las maquetas parecen un invento del mundo moderno. Más aún si hablamos de maquetas interactivas y tecnologías como el corte láser o los renders 3D. Pero, las maquetas son tan antiguas como la misma arquitectura. Desde el antiguo Egipto se han ido construyendo miniaturas de construcciones. Y los griegos las perfeccionaron incluyéndolas en el trabajo del arquitecto. ¿Quieres saber más del origen de las maquetas? Pues sigue leyendo.

Las maquetas en la Grecia antigua

Los griegos fueron los encargados de darle a la maqueta la utilidad que tiene en el presente. Las usaban, sobre todo, para explicar cómo se construían los edificios de la época. Los nuevos proyectos arquitectónicos ya llevaban consigo una maqueta con la que guiarse a la hora de construir. Incluso fabricaban maquetas modelo, que servían para varias obras, ya que los templos y los palacios seguían todos una misma línea de construcción.

A pesar de estos avances, las maquetas seguían teniendo un carácter espiritual. En las ciudades se alzaban estatuas de los dioses y diosas que protegían a la población, y en las manos de estas esculturas se hallaba una maqueta del pueblo por el que velaban. En Asia también hacían algo parecido: sustituían las coronas de las reinas por torres y murallas.

Ya más avanzada la historia, en la Edad Media, la maqueta se empezó a convertir en un símbolo característico del arquitecto, a parte del compás y la escuadra. Se veía a la maqueta como un trofeo que su creador debía guardar. De esta forma demostraba la autoría de la obra. Con la posesión de una maqueta, se pasaba de ser un simple humano a un creador. Por eso, los arquitectos de las épocas pasadas cuidaban sus maquetas tanto como al edificio que representaban.

Claro que el nivel de detalle y de semejanza con la construcción real deja mucho que desear. Ni los materiales, ni los conocimientos eran avanzados, ya que hablamos de épocas muy antiguas, miles de años atrás.