El sector inmobiliario tuvo en el año 2000 su “boom”, en el que las viviendas casi se vendían solas, ya que el proceso de compraventa era muy sencillo. Sin embargo, todo cambió en 2007, cuando la fuerte crisis económica golpeó al sector. Para poder convencer al comprador de que adquirir una vivienda era una buena idea, se tuvieron que desarrollar nuevas técnicas de marketing y los agentes inmobiliarios eran parte esencial de la venta de inmuebles.

Afortunadamente, en la actualidad la crisis se está revirtiendo y la economía está reactivándose, y con ella, el sector de la construcción e inmobiliario. De los malos momentos se ha podido aprender y las estrategias de venta han evolucionado a raíz de los problemas producidos por la crisis. El agente inmobiliario ya no va solo, sino con una variedad de herramientas que van desde lo más tecnológico hasta, como no, las maquetas arquitectónicas.

No solo ha cambiado el sector inmobiliario, los clientes también se han “profesionalizado” de alguna manera. Uno de los principales responsables de estos cambios es Internet. La generalización del uso de la web ha hecho que el comprador tenga la posibilidad de informarse y comparar antes de visitar cualquier inmobiliaria. Esto es una ventaja para las inmobiliarias, puesto que pueden mostrar su oferta a mucha más gente y estudiar a la competencia fácilmente.

La maqueta resurge como la mejor herramienta

 

Pero Internet no es el único gran aliado del sector. Las maquetas arquitectónicas resurgen con más fuerza que nunca. Se han convertido en una herramienta mucho más esencial después de la depresión económica, sobre todo como forma de llamar la atención del comprador de vivienda. Los bancos han cambiado su forma de financiación, por lo que es necesario tener vendido al menos el 40% de la construcción antes de empezar las obras. De esta forma, las promotoras inmobiliarias y las empresas constructoras tienen que echar mano de la maqueta más que nunca para poder mostrar el resultado final del edificio y de cada casa para convencer al cliente final.

Las maquetas no han vuelto tal y como hace unos años. Al igual que el sector, la arquitectura y las viviendas, se han modernizado y no presentan el mismo aspecto. Los materiales han cambiado, añadiendo motores que le otorgan movimiento o luces que imitan la orientación real respecto a la luz solar. La interactividad también se incluye en las maquetas más modernas, donde el usuario obtiene la información clave tocando ciertas partes del prototipo, sin necesidad de un interlocutor. Y la construcción de las mismas es cada vez más tecnológica con la inclusión de las impresoras 3D en los talleres de maquetistas.

Además, no sólo la maqueta física ayuda a obtener un mayor número de compradores, también las maquetas virtuales han aparecido como un instrumento clave. Los modelos tradicionales son perfectos como representación de algo tangible, el usuario los puede tocar con sus propias manos. Pero las visitas virtuales realizadas a partir de renders son el complemento perfecto para enseñar todos los detalles de los inmuebles, sobre todo, el interior.

Con todos estos avances, la maqueta arquitectónica, tanto física como virtual, se ha convertido en un elemento imprescindible para la venta de nuevas viviendas.