Barcelona es una de las ciudades más representativas del modernismo arquitectónico. Una de las figuras más conocidas a nivel mundial por sus creaciones es Antoni Gaudí, oriundo de Reus, Tarragona. Algunos de sus edificios más emblemáticos están en la ciudad catalana, pero no únicamente ahí: por ejemplo, en el norte del país, concretamente en Comillas, podemos encontrar el Capricho de Gaudí.

En la capital catalana se encuentran conglomerados la mayoría de sus obras, de obligada visita todas ellas: la Sagrada Familia, la casa Batlló, la Cripta de la Colonia Güell, la casa Milá, el Park Güell, el Palacio Güell, la casa Figueras, el colegio Teresiano… Entre otras muchas.

La Sagrada Familia

De todas las anteriormente mencionadas, la que más visitas acoge a lo largo de un año es la Sagrada Familia.

Esto se debe a varias causas: la primera de ellas es todo el simbolismo bíblico que alberga cada uno de sus recovecos. Está previsto que finalice con 18 torres: doce dedicadas a los apóstoles, cuatro a los evangelistas, una a la Virgen María y la más alta a Jesús. Sus tres fachadas se corresponden con el Nacimiento, la Pasión y la Gloria de Jesús.

Otra de las razones de su fama es su construcción, o mejor dicho, los intentos por terminarla. Encargada por Josep Maria Bocadella en 1882, el proyecto estuvo en un comienzo bajo la dirección de Francesc de Paula del Villar y Lozano, pero un año después Gaudí tomó las riendas y cambió completamente la dirección del diseño. El arquitecto catalán falleció en 1926, por lo que su obra se encuentra inacabada y con varios destrozos producidos por la Guerra Civil.

A falta de arquitecto, buenas son maquetas

Aún hoy, en 2017, la obra está sin acabar. Hay quienes piensan que la mejor idea es dejarla tal cual, incompleta, ya que continuar puede suponer no cumplir con los deseos del creador. Pero las obras continúan bajo la dirección de Jordi Faulí.

La duda que esta magnificencia suscita es la siguiente: ¿cómo continuar con un edificio si su arquitecto ha fallecido? Pues la forma más eficaz de visualizar una construcción es creando una maqueta. Así que en un primer momento, Gaudí dejó hechas maquetas de escayola de yeso de escala 1:10 y 1:25 de muchas partes del edificio. Aunque algunas se perdieron, los arquitectos Francesc Quintana, Isidre Puig Boada y Lluís Bonet Garí consiguieron restaurarlas.

Partiendo de estas maquetas arquitectónicas, se ha recurrido a la tecnología actual en 3D, que permite reconocer patrones geométricos en los planos elaborados en un primer momento por Gaudí y que facilitan su procedimiento. Está prevista su finalización para el 2026, coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí.

Se barajan ocho formas para acabar la Sagrada Familia. Pero mientras la obra continúa, solo podemos verla terminada en vídeo: