Las maquetas son también un pasaporte para conocer la historia. Eso lo sabe cualquier niño aficionado a construir sus propios artefactos desde pequeño. Esos aviones bélicos que le fascinaron desde temprana edad o las edificaciones más simples. Es también la inspiración del artesano maquetista que elabora sofisticados diseños de barcos con el mayor lujo de detalles posible, tarea que exige pericia y paciencia, pero sobre todo amor al pasado.

Con las edificaciones de valor histórico ocurre lo mismo. Las maquetas ayudan a entender el simbolismo de los grandes monumentos, prodigios de la arquitectura que se encuentran acaso entre las obras más sublimes de las que pueda presumir la humanidad. También una reproducción a escala ofrece una visión de conjunto sobre las ideas del arquitecto que diseñó una gran obra o del gobernante que la inspiró. A través de la maqueta arquitectónica se entiende mejor el edificio y su contexto histórico.

La contemplación de una maqueta bien ejecutada y con la escala suficiente es una experiencia reconfortante, porque ayuda a entender el lugar y su recorrido a lo largo de siglos. Esto es aplicable a cualquier pieza museística, porque es en estos templos del saber donde abundan las representaciones fidedignas de grandes acontecimientos: por ejemplo, las representaciones de batallas ocupan lugar preferente en la utilización de las maquetas para describir los hechos históricos.

Por la misma razón, las maquetas son también un complemento excelente para la visita a cualquier gran edificio histórico. Ayuda a entender su inmensidad, las características que lo hacen irrepetible y digno de cuidado, su pertenencia a una época histórica y artística. La visión previa del conjunto hace más valioso el recorrido posterior a escala real, porque desde la comprensión del todo se disfruta mejor de los detalles de todo gran monumento.

Las maquetas que explican la historia de España

España cuenta con algunos buenos ejemplos de esto, aunque sería recomendable que cundiera el ejemplo en beneficio de la experiencia del visitante.

Por citar tres ejemplos valiosos, vinculados a tres épocas históricas muy diferentes, hay que destacar la maqueta de la Catedral de Burgos, que se encuentra en el museo del propio templo, y que recoge a escala 1/1000 todos los detalles de este edificio, el mejor exponente de la escuela gótica francesa en España.

La maqueta del Monasterio de San Lorenzo del Escorial, también en el museo del edificio del mismo nombre, que explica la grandeza del complejo palaciego construido bajo el reinado de Felipe II, con su estructura rectangular de inspiración renacentista.

Y las reproducciones y originales de Gaudí que adornan las vitrinas del Museo de la Sagrada Familia en Barcelona, expresión del genio sublime del gran arquitecto catalán. Es a través de las maquetas como llegamos a entender el ingenio del hombre para soñar la inmortalidad.