Las maquetas también pueden convertirse en un artículo de lujo. De hecho, lo han sido en no pocas ocasiones y, con frecuencia, a costa del contribuyente, todo hay que decirlo. Y es que una maqueta arquitectónica es también la representación de un sueño, que luego se puede convertir en realidad o no. Como la vida misma.

Un edificio sin maqueta previa es un proyecto con menos glamour. Ya se ha hablado aquí sobre la importancia de las representaciones a escala como herramienta para explicar un proyecto y dotarlo de sentido. Este proceso es laborioso y tiene incidencia en el resultado final. Otra cosa es que, en ocasiones, se pueda ir de las manos. Hay casos muy llamativos en España, por lo general asociados a las administraciones públicas, que en años precedentes dispusieron de presupuestos holgados para acometer grandes proyectos de infraestructuras. Y, como parte del proceso de difusión de los mismos, una maqueta era un elemento básico. También muy caro.

En este contexto se han dado situaciones rocambolescas, como ocurrió con el proyecto de la Ciudad de la Justicia de Madrid, nunca ejecutado. El Gobierno autonómico pagó dos millones de euros por la elaboración de 41 maquetas que representaban tanto los edificios como otros detalles urbanísticos sobre este fallido empeño.

Al final, las maquetas de unos edificios diseñados por arquitectos de renombre, como Zaha Hadid, Alejandro Zaera y Richard Rogers, acabaron en un almacén durante años, hasta que el estudio que fabricó las maquetas reclamó (y obtuvo) su devolución.

Porque, esto tampoco es nuevo, hay ocasiones en las que una maqueta muy costosa termina desapareciendo sin dejar rastro. Valga este ejemplo: 46.000 euros costó la maqueta del Circuito de Fórmula Uno de Valencia, una reproducción a escala del recorrido urbano donde se disputó un Gran Premio de esta especialidad entre 2008 y 2012.

Lamentablemente, no hay noticias sobre el paradero de esta maqueta, que estaba bajo la custodia del promotor del proyecto automovilístico, la Generalitat de Valencia. Tras un intenso recorrido promocional en estancias oficiales, la maqueta fue relegada al olvido.

Una maqueta subastada por 39.000 euros

En fin, no todo son noticias desagradables cuando se habla de maquetas por las que se ha pagado un precio elevado. En ocasiones, es el interés de un comprador el que eleva el precio de una representación a escala, bien por su calidad, bien por su simbolismo, o por ambas razones.

¿Qué otro argumento si no animó a un ciudadano anónimo a pagar 39.000 euros por una representación a escala del Unicornio? El mítico velero que aparece en una de las historias más señeras de Tintín, El secreto del Unicornio. La maqueta, fabricada por el propio Hergé, creador del personaje de cómic, estuvo desaparecida durante décadas, aunque este misterio sí tuvo solución: el dibujante se la regaló a su veterinario y la conservaron los nietos de este.

 

Fotografía del post: Flickr @ondasderuido