Las maquetas de paisajes y los dioramas pueden llegar a convertirse en verdaderas obras de arte. Ciudades, bosques y casas con todo lujo de detalles que no impresionarían tanto si no se tratasen de miniaturas. Las manos que hay detrás de ellas, las del maquetista, pasan a convertirse en las de un artista que consigue crear un pequeño mundo con la ayuda de pegamento y cualquier tipo de material.

En Estados Unidos vive un maquetista y fotógrafo que ha hecho de su hobby su profesión. Su nombre es Matthew Albanese, tiene 34 años y sus obras han sido expuestas en lugares tan importantes como el Museo de Arte Contemporáneo de Virginia o la Galería Winkleman. Comenzó su carrera profesional como fotógrafo de moda, pero especializándose en lo que se conoce como fotografía de mesa, es decir, tomar fotos de objetos pequeños para transformarlos en un anuncio.

Su primera maqueta lo llevó a Marte

La inspiración para empezar a crear sus propios paisajes se la dio un bote de pimentón. Si, pimentón. El bote se derramó y pensó en crear una maqueta del planeta rojo para fotografiarla. Aunque no era la primera maqueta que hacía. Ya desde muy pequeño jugaba a construir escenas para sus juguetes con cualquier cosa que se encontraba por casa. Hoy día, es un maestro de los efectos especiales, y en sus fotografías no puede diferenciarse si se trata de un paisaje real o inventado.  El joven artista de Nueva Jersey dedica varios meses a cada una de sus obras para que el resultado sea tan impresionante como el del vídeo.

 

 

 

 

 

Matthew Albanese – Making of – Facebook

Para construir estos pequeños mundos, Albanese utiliza cualquier objeto y material que encuentre. Algodones para las nubes; hierbas y palos para los árboles; harina y azúcar para hacer nieve… Además, las imágenes resultantes no pasan por ningún filtro ni por ningún programa de edición fotográfica. El maquetista se las arregla jugando con la iluminación de la sala, la perspectiva, el balance de blanco y los ajustes de la cámara.

Matthew Albanese no solo se encarga de fabricar las maquetas de los paisajes, sino que utiliza ventiladores, fuego, agua e incluso electricidad para conseguir el efecto deseado al hacer la foto. Es su web se puede disfrutar de todas sus obras y en su página de Facebook y en Flickr se muestra el proceso de elaboración de muchas de ellas. Aunque para conocer a fondo todos sus trucos y cómo crea la magia, lo mejor es hacerse con su libro, que ha titulado “Strange Worlds” (Mundos extraños).