Siempre que hemos hablado de maquetas lo hemos hecho con un enfoque profesional, dedicado a distintos ámbitos como la arquitectura, el arte o el cine. Pero esta vez, queremos convertirnos en simples aficionados a los que les gustan las manualidades y disfrutan cortando y pegando pequeñas piezas para construir, en miniatura, nuestro coche clásico favorito o el castillo de esa serie a la que nos enganchamos desde el minuto uno. Se tratan de obras de arte de las que nos sentimos especialmente orgullosos y que ocupan buena parte de la estantería del salón; para que todos puedan apreciar el artista que llevamos dentro.

La verdad es que si nos ponemos en la piel de un maquetista amateur, hay que reconocer que los primeros proyectos no suelen salir del todo bien. Necesitamos manuales que nos expliquen qué pegamento se usa según que material, qué pintura es la mejor para dar color a la madera… y si ya nos adentramos en el mundo de las maquetas por fascículos, lo más probables es que ni siquiera la terminemos. Por eso, en este post os vamos a dar algún que otro consejo y trucos que harán que vuestras maquetas de andar por casa sea clavadas a las de la inmobiliaria de la esquina.

Para empezar, si queremos que obtener un resultado profesional, debemos comportarnos como profesionales. Así que, lo mejor para comenzar a armar una maqueta es tener un boceto de lo que queremos conseguir, un plano con las piezas dibujadas en un papel. Incluso podemos recortarlas y hacer nuestro prototipo en tres dimensiones con papel y un poco de adhesivo; de esta forma, sabremos si hemos diseñado bien todas las partes y si pueden pegarse bien.

Una de la partes que suele resultar mas engorrosa es cuando toca pintar. Tanto para las paredes, si se trata de un edificio a pequeña escala, o la carcasa si se trata de un vehículo, es interesante buscar alternativas a la pintura. En este punto, el papel adhesivo se convierte en nuestro mejor aliado. En tiendas de manualidades hay un sinfín de muestras con distintos colores y texturas, pero aún así podemos hacerlo nosotros mismos imprimiendo el estampado que queramos con la impresora de casa. Otro truco es usar esmalte de uñas para piezas pequeñas: secan bastante rápido, el tamaño de la brocha es perfecto y los hay de todos los colores (hasta metálicos y mates).

El pegamento puede convertirse en nuestro mayor enemigo cuando ponemos en exceso o nos quedamos cortos y acaba desmoronándose todo. Un buen consejo para que no pase eso, es hacer un buen corte de las piezas, cuanto menos aire haya entre una pieza y otra, más precisa será la unión. El resultado final va a depender mucho de cuánto se note el pegamento, por lo que piensa antes cuál va a ser la cara oculta de la pieza y aplícalo ahí. También es conveniente usar un aplicador que se adapte al tamaño de las partes a pegar, por eso es mejor contar con pinceles pequeños o jeringuillas que nos faciliten el trabajo.

Para recrear espacios naturales que incluyan estanques, lagos y bastante verde, también te damos algunas indicaciones. Para hacer una textura que imite al agua, podemos coger nuestra pistola de silicona líquida y aplicar algún esmalte azul cuando se seque. El efecto traslúcido de la silicona cuando se seca y los reflejos de color dan un acabado bastante bueno, hasta salen pequeñas burbujas.

Y para las zonas de campo, podemos crear césped con serrín y pintura verde; y los árboles quedan mucho más naturales con plantas de verdad, así que nos damos un paseo por el parque y cogemos algunas ramas que funcionarán como troncos. Para las hojas es mejor usar papel de seda arrogado, ya que al fin y al cabo, las hojas de verdad acabarán marchitándose.

Y, por último, y no por ello menos importante… ¡tener paciencia! Si no sale a la primera, lo volvemos a intentar. Cuando construimos maquetas como hobby, tenemos la mayor ventaja posible: no tenemos fecha de entrega. Así que, vamos a relajarnos y tomarnos todo el tiempo necesario para terminar la joya que será el centro de atención de nuestro salón.