Imaginaos que somos un inversor y queremos apostar por un proyecto de construcción inmobiliaria. ¿Qué tipo de propuesta elegiríamos para invertir nuestro dinero? Es una decisión que hay que tomar con seguridad, por ello, hay que fijarse en los pequeños detalles, ya que estos son los que marcan la diferencia.

Ahora, vamos a situarnos en la piel del arquitecto. ¿Cómo presentaríamos nuestro trabajo? En ese tipo de reuniones, donde se espera conseguir un aporte económico para realizar un proyecto, es importante la precisión. Plasmar con exactitud lo que se quiere proponer. Y no hay forma de representación más fiel a la realidad que una maqueta. Así que, entre planos y números, es conveniente disponer de una muestra del edificio.

Las maquetas ofrecen numerosas ventajas a la hora de mostrar una construcción. Lo primero que permite una maqueta bien hecha es resolver cualquier aspecto que pueda resultar dudoso en el papel. En ocasiones, el inversor puede saber mucho de números, pero poco de arquitectura, por eso es conveniente enseñar el acabado final, ya que hace que el proyecto resalte al tomar una dimensión real.

Otro punto a favor: el cliente puede comprobar que la propuesta es perfectamente realizable. Además de poder llevar muestras de los materiales que finalmente compondrán el edificio. Un proyecto es más factible cuando se puede tocar con las manos. También resulta más fácil exponer una idea o una modificación del edificio teniendo la maqueta delante. Incluso se puede llegar a hacer una maqueta desmontable en la que se puedan mover las piezas y ofrecer distintos puntos de vista si el inversor no parece del todo convencido.

Eso sí, a veces la construcción de una maqueta puede resultar una tarea algo engorrosa. Sin embargo, hoy en día los límites en cuanto a presentaciones no son rígidos. Una proyección en tres dimensiones a partir de una imagen también puede resultar válida, aunque perderá ese toque de realidad que ofrece el poder usar más sentidos, a parte de la vista.

De esta forma, la mejor opción para exponer el trabajo será la combinación de las dos formas: tanto la física como la virtual. Puesto que, una de las ventajas que ofrece la representación digital es la posibilidad de adentrarse en los recovecos que son menos accesibles en la maqueta tradicional debido a su reducido tamaño.

Lo que seguro que se consigue con una maqueta, se muestre de una forma o de otra, es dar una imagen profesional. Sorprender a la hora de abrir la maleta y captar toda la atención del inversor. En definitiva, es la mejor herramienta que se puede utilizar para que el cliente comprenda todos los aspectos de un proyecto inmobiliario.